domingo, 13 de septiembre de 2009

Panorama General, Ecología y Política

Dada la posibilidad de realizar una charla de reflexión sobre la problemática de la basura o los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) y su particular vinculación con la actividad socio-económica y cultural de la comunidades contemporáneas, me pareció interesante trabajar en este seminario en una dimensión socio-politica que permitiera pensar cómo el actual arte liberal de gobernar ha institucionalizado ciertas prácticas de intervención desde el Estado en su vinculación con la sociedad y, particularmente, cómo afecta este modelo de pensamiento gubernamental en la temática de la basura que, tanto como problemática se ha convertido en la misma medida en un gran negocio para ciertos grupos de poder instalados en la sociedad actual.

Por lo tanto, me pareció fundamental el planteo previo de Erwin sobre una verdadera desadaptación del hombre a los ciclos fundamentales de la naturaleza, donde el artificio humano supera con creces las etapas de nacimiento y muerte de vastas generaciones humanas, desafectado del mundo contemporáneo de sus generadores, pero que al constituirse en una problemática, como es la basura, ha abierto un discurso nefasto y difundido sobre una posible adaptación del hombre a un entorno en putrefacción y que permite la continuidad de generación de artificios no biodegradables. Por ello, será necesario remarcar el rechazo a este discurso, que sustentan ciertos teóricos aliados al modelo productivo industrial y pregonar por una vuelta del hombre a la naturaleza, de una adaptación a su naturaleza.

A continuación se planteo cómo el pensamiento neoliberal de estas décadas ha fundamentado una relación entre el Estado racional con la sociedad civil. Una vinculación que permite el ejercicio del poder del gobierno o del Soberano sobre los individuos que constituyen su campo de soberanía, en tanto que sujetos de derecho, pero no así sobre sus relaciones y lazos económicos que mantengan entre sí. Esto augura un espacio que será irreductible al poder, constituido por los lazos de beneficios recíprocos entre los individuos económicos; los homo economicus constituyen la clave de un pensamiento de libremercado en el que las inexpugables leyes economicas-racionales permiten a las tendencias de demanda y oferta determinar la supervivencia de los agentes más aptos, en favor de una eficiencia y eficacia “de conjunto”. De esta manera, el arte liberal de gobernar permite una frugalidad en el ejercicio de poder, pues en aquellos espacios que se constituyen como mercados, la intervención será siempre perjudicial, siempre desviada, por lo que contraproducente al interés egoísta y racional del hombre económico que determinará con mayor exactitud qué es lo que considera ventajoso para él y por lo tanto sería para el conjunto.
Una gubernamentabilidad de este tipo dispondrá que la decisión que se arrogan las esferas burocráticas-administrativas sobre la gestión “sustentable” de los RSU sea cotejada a la libre competencia entre los actores económicos más eficientes del “mercado de la basura”, desentendiéndose de los perjuicios que generaría a aquellos otros sujetos sociales que encuentran en el desperdicio humano una fuente de ingresos: microemprendimientos sociales de reciclado, centros de acopiadores, recicladores informales. Es decir, se les negaría el acceso a su quizás última fuente de ingresos a sectores ampliamente arrasados por el flagelo del desempleo, el hambre y el analfabetismo. ¿Qué ocurriría con estos sectores? ¿Podría ser que, justamente, este arte liberal de gobierno deje morir a estos sujetos sociales colectivos? O, en todo caso, ¿palearía la situación con medidas biopolíticas que se fundamenten en la mera “normalización” de sus contextos, permitiendo la mera reproducción de la vida: subsidios, copas de leche, “tallerización de la pobreza”?

De estas pautas del libre mercado directamente relacionadas a una forma liberal de gobierno, se disparó en mi una segunda alerta ante esta incipiente actividad económica respecto al “mercado de la basura”. Este riesgo se encontraría en la apertura a nuevos nichos de corrupción que se arraigarían en la esfera burocrática-administrativa de la gestión “sustentable” de RSU.
Si bien ha sucedido la apertura democrática en la Argentina y la instauración del Estado de Derecho a partir del año 83, es notorio el mantenimiento de prácticas ajenas al ideario de la forma democrática de gobierno en amplios sectores administrativos, lo cual remarca la quiebra institucional que ha generado la intervención del ejército en el gobierno y su monopolio del poder político y la relación de patronato sobre la sociedad civil. Entonces, el Estado, si bien abierto a la participación y competencia entre partidos políticos desde el ‘83, sólo se ha encontrado expuesto a una “balcanización”. Balcanización en el sentido de fragmentación en “facciones” de intereses ajenas al respeto de los ideales de sujeción a un Estado de Derecho y sí, en cambio, sujetas a vínculos de pertenencia a neo-corporaciones que mantienen un estrecho vínculo entre la esfera burocrática-política y la sociedad civil.
La constitución de círculos corporativos dentro de la esfera burocrática-politica del Estado, determina la posibilidad del ejercicio del interés privado en desmedro del “interés público” siempre legitimado por el grupo de pertenencia que garantiza un “circulo de impunidad”. Este círculo corporativo burocrático-político será el que estará en contacto con la sociedad civil y sus actores económicos, los cuales al constatar la práctica diferente a la legal se movilizarán por su protección ante arbitrariedades que puedan afectar sus negocios. Esta situación puede constituir un caldo de cultivo propicio a la corrupción, donde las empresas que actúan en áreas de monopolio decisorio del Estado pueden llegar echar mano a intercambios económicos con los “políticos de negocios” para resguardar sus segmentos de mercado de interferencia de otras empresas.
Esto, si lo llevamos al nivel de la vinculación entre la esfera burocrática-administrativa que tiene a cargo la decisión monopólica sobre cómo desarrollar una gestión “sustentable” de los RSU en un arte liberal de gobernar, puede implicar la coalición entre sectores económicos monopólicos o carteles de empresas de gestión de residuos con el sector burocrático-político a través de un intercambio de recursos extra-legales apropiados por la corporación burocrática y el servicio de “protección” del mercado apropiado políticamente por las empresas, evitando toda otra injerencia de empresas que compitan en su negocio y las obliguen a reducir precios.

Lic. Darío Blanco Cariaga, 12 de septiembre de 2009.

lunes, 10 de agosto de 2009

Filosofía y Política: esquivos, complementarios o parte de lo mismo?

(Exposición vislumbrada en el cuarto encuentro del Seminario de Filosofía e Historia)

Yo fui contando detalladamente cómo comenzaron en mi las asociaciones mentales pertinentes al problema que se manifiesta en el título: fue una sensación muy gratificante, porque quedó en evidencia qué es realmente filosofar: partir de grandes inquietudes propias y no hacer como des-hace el sistema académico tradicional de los Estados “liberados” al patrón de la creación de las necesidades establecidas que ya nos dan “a priori” aquello que debe ser consumido por la lectura. No, hice todo lo contrario (porque vengo haciendo la mía, vengo cuidándome a mi mismo hace un tiempo interesante ya): esperé hasta tener 27 años –hoy cuento con unos 30- para que apareciera naturalmente en mi, sin forzar nada, la inquietud genuina, insalvable, inesquiva acerca de aquél Principio que me permita algún día, si participo de un proyecto excelente, no caer –como casi todos caen- en la lógica de la corrupción.
En el encuentro de ayer sábado expuse mejor, amparado en una producción textual, parte fundante de mi Teoría de los Modos Del Pensamiento Filosófico, y es una lástima que gran parte de la sociedad civil, a la que me digné en persona a invitar, no haya asistido ni siquiera con un representante (como en el caso de un importante sindicato ligado directamente a la educación: ¿qué pasa “docentes” que no pueden hacer docencia fuera del aula, que no pueden encarnar el conocimiento y su compromiso social intrínseco?) Así estamos… y se ve que en todos los ámbitos es igual. Una lástima, porque uno sigue creciendo y compartiendo este crecimiento con los más cercanos (que a esta altura ya son varios de los que vienen siguiendo responsablemente esta propuesta) mientras que al par uno se va alejando cada vez más de aquéllos que, en un primer momento, ingresaban dentro de una simpatía posible, y comienza a verlos como monstruos alienados sin voluntad (porque la voluntad demanda el impulso de la más preservada integridad, no la exterioridad más radical de la concepción de objeto, de cosa, de sindicato sin diálogo ni movimiento ni circulación interna -¿se ve, se nota cómo uno sin querer se va alejando más?-). La falta de ilusión me obliga a formarme esta opinión.
Bueno, aún restan dos encuentros prefijados más, y no quiero luego tener que atragantarme con mis palabras; así que voy a suspender mi enojo razonable hasta tanto me vuelvan a fallar, me vuelvan a dar su palabra de sinceridad y apoyo y luego… nada… la más absoluta nimiedad identificada con un gesto deshonesto.
Por lo demás, contento estoy de haber compartido el espacio de trabajo con mi amigo Guido Iglesias, el cual, desde su perspectiva de trabajador social, nos brindó la frescura de una experiencia reflexiva mechando teoría con su vivencia profesional, algo que le dio al seminario por primera vez el marco de la interdisciplinariedad y el tratamiento en conjunto de las preguntas y comentarios que, en la hora final, los asistentes se dignaron a formular, y nosotros a pensar y decir.

E. G.

Iglesias y Galliussi (respuestas conjuntas)

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4º Encuentro

domingo, 9 de agosto de 2009

Seminario de Filosofía e Historia: 4º encuentro




Filosofía, Historia y Política: Ser, formar parte y tomar posición

(Exposición vislumbrada en el cuarto encuentro - 08 de agosto de 2009)

Luego de recibir la invitación de Erwin Galliussi (coordinador del seminario de filosofía e historia que lleva adelante con un no menor esfuerzo) sentí que debía acercarme a la gente, al público desde conceptos centrales que otorgan sentido a las ciencias sociales; entre ellas el Trabajo Social, disciplina que dentro del campo de poder de las ciencias sociales y del saber en general trata de construir un avisón crítica de la sociedad, de lo que se entiende por Sociedad.
Entonces uno trata de comprender y explicar conceptos centrales como Cultura, poder, “lo neutral valorativo”, conceptos construidos a partir de experiencias personales y colectivas, desde la experiencia y la reflexión.
El desarrollo de las ideas de filósofos, intelectuales, dirigentes y cientistas como Maquiavelo, Marx, Habermas, Castoriadis y Luhmann fueron contrastadas con la realidad inmediata del sufrimiento social que vive nuestra sociedad actual.
Pero más allá de la teoría desarrollada intenté acercarles y con ello aproximarnos a la Reflexión de problemáticas sociales cercanas y “locales” desde una perspectiva filosófica e histórica que considere el dialogo entre épocas.
Las discusiones que se suscitaron luego rondaron dos ejes muy importantes que rigen nuestra sociedad: los factores de uso múltiple como el dinero y el conocimiento. Si se quiere: bienes que pueden acumularse y disponerse por los sujetos para lograr algún tipo de deseo personal o colectivo. Nos dirigimos desde ese punto hacia la crítica de los valores y principios que rigen la cultura, las distinciones morales y las practicas sociales. ¿Se puede hoy generar un mecanismo que garantice la efectividad de un sistema de valores compartido universalmente? ¿Como es posible? ¿Es posible? Los límites de la razón y la reflexión nos hicieron detener en el análisis de una institución fundamental para la generación del conocimiento (allí donde se refugian los intelectuales para poder transformar algo de este mundo): la universidad.
El compromiso político de los intelectuales debe dirigirse a detectar los puntos donde el poder deja aberturas (esa abertura que para los griegos de la Antigüedad era una forma de nombrar al Caos). Sin duda alguna el intelectual no debe limitarse a decir que es lo que se debe hacer sino también a tomar posición en cada manifestación de Orden establecido; hacer cuerpo de aquello que lo sojuzga a él o su prójimo, lo que sometió a sus antepasados como así también lo que puede llegar a oprimir a las futuras generaciones. Hoy nos enfrentamos a grandes y pequeños desafíos, el camino no se termina, se rehace constantemente, los procesos duelen pero también propician el placer y la felicidad. Ha sido un gusto incomparable poder compartir estos momentos y gentes tan hermosas como la ciudad de La Paz.

Guido J. C. Iglesias

sábado, 8 de agosto de 2009

“Lo hermoso y lo horrible” se conjugan en la Filosofía

El Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche lleva adelante en La Paz un Seminario de Filosofía e Historia coordinado por Erwin Galliussi. “El filosofar es paradójico en sí mismo: se descubre lo más hermoso… pero emana lo más horrible de las aproximaciones a la verdad”, afirma Galliussi en una entrevista que trascribimos a continuación.
¿Cuáles son las principales ideas que sustentan este Seminario?
Bueno, yo creo que en primer lugar la idea subyacente a estos encuentros es la de Dignidad, el eje intrínseco por donde pasan mis ganas de hacer algo, es decir, no simplemente como una noción perteneciente a la ética moderna (o la ética en general), no tratada o trabajada temáticamente, abiertamente, sino supuesta, tenida por supuesta en todas las cosas que digo y que pienso, que trato de decir y de pensar.
Luego, si se me pregunta analíticamente cuáles son las principales ideas-base que yo voy desarrollando, deberé decir que la espiritualidad del hombre y las sociedades prehistóricas han calado hondo en mí, sobre todo porque demuestran que el proceso evolutivo y de maduración intelectual se ha detenido o sofrenado dramáticamente, y que debido a ello se hace indispensable acompañar al impresionante avance de la ciencia y la técnica con el redescubrimiento de las nociones y especulaciones primigenias, ya que, según entiendo, ambas se complementan. Y el ejemplo básico lo hallamos en la inconsciencia ambiental y humana que se produjo (y se sigue produciendo) con la aparición de lo industriable; ¡claro!, decimos “revolución” industrial o científica, sin considerar que la misma debería haber sido parte de un proceso genealógico, de un desenvolvimiento progresivo de la unidad de la consciencia. Lo que no sucedió pero a lo que estamos llamados a reintegrar o recomponer.
¿Con qué panorama se encuentra el participante de este ciclo?
No podría responderte a eso si yo creyera que son simples espectadores, o jueces, pero como muy bien decís la idea es que todos los asistentes, dentro de ciertos cánones y pautas establecidas, aprenden a participar, esto es, aprendan a pensar, puedan pensar, es decir, puedan, según su voluntad, romper ciertos esquemas mentales que nos sujetan a una misma o única “realidad” que, al par, parece que siempre se nos escapa. Pero, respondiendo específicamente, el panorama es desolador: la explicación está dada en lo que dije antes: el deseo de dignificar el conocimiento de lo acontecido provoca que se vean y muestren ciertas cosas que no estábamos habituados a considerar. El filosofar es paradójico en sí mismo: se descubre lo más hermoso… pero emana lo más horrible de las aproximaciones a la verdad.
¿Por qué alguien tendría que participar de este curso de Filosofía?
Porque contribuye a formarnos como ciudadanos con derechos universales. Si no existieran estas propuestas no me cabe la más mínima duda que dentro de un par de años, ante la debilidad y malformación del sistema educativo oficial, la indigencia cultural sería tan pero tan grande que hasta la noción de individuo (y no ya la de ciudadano) perdería peso y legitimidad social hasta mutar hacia un neoesclavismo existencialista carente de perspectiva hogareña, no ya comunitaria ni local ni nacional ni universal, ¿se entiende?
¿Qué me podés decir del libro “La desaparición de los Dioses”, de Sergio Bergallo, que se presentará en el mes de octubre en La Paz?
Es un libro sorprendente, sorprendente no tanto por su contenido filosófico en sí (como sí lo ha sido su “Fragmentos De Ciencia Mágica”) sino por su contenido histórico: de verdad sorprenden todos los edictos y todas las formas mentales del aparato de desmonte y aniquilación de la espiritualidad politeísta. Creo que hay que leerlo como crítica a todas las formas del fascismo en general, y no tanto enroscarse en los crímenes y castigos de la autoridad eclesiástica, ya que el tiempo ha pasado y la convulsión y la vergüenza han hecho mella hacia el interior del pontificado cuando las sucesivas generaciones fueron enterándose de esto que ahora, gracias a un ciudadano común, amigo de la historia y del pensamiento, está saliendo a la luz para todos. ¡Y es que todos tenemos derecho a enterarnos y saber!, porque todos votamos, y por ende todos torcemos el rumbo, y también todos vamos siendo cada vez más responsables de lo que nos sale mal.
Espero que no seamos infames y comprendamos esto.
Ver nota en la prensa

sábado, 20 de junio de 2009

Seminario de Filosofía e Historia - 3º encuentro

El Entendimiento de la política a la luz de los Modos Del Pensamiento Filosófico (fragmento)
A

Si se es político, a los Modos del Pensamiento seguramente le llamarás Modos del Entendimiento, ¿por qué? porque el logro político es el entendimiento, El Gran Entendimiento entre las partes; luego El Inmenso Entendimiento entre todos; luego El Modo del (Todo) Entendimiento, así como para el filósofo puro El Logro filosófico es el pensamiento. ¿Se entiende?

Por lo tanto si se es político a lo que nosotros llamamos "instancia psíquica" se le puede tranquilamente denominar "ciclo", algo así como una instancia pensativa. A nuestra instancia pensadora o "fase del entendimiento" seguramente le llamarás lo que nosotros "modo del entendimiento" subsumido a un verdadero "ciclo de la razón" filosófica. Nuestras "fases del entendimiento" se les aparecerán entonces como el "modo" previo que antecede al Diálogo Político.
B

Si el fin (pero no ese fin que, por un error de la razón "es" finalidad última ni última razón ni meta que acaba al llegar... Digo "fin" cuando digo esencia-que-se-pierde-si-no-se-llega-hasta-la-meta-de-la-esencia, que es recarga, regeneración de lo esencial) de la política -a la que me niego se la identifique, siempre de prepo, con la "acción", con una acción que, debido al influjo norteamericano en la cultura se parece, se tiene que necesariamente parecer a una película (a una película de acción mucho antes que al arte de la libre composición vital), con el consiguiente aditamento de "suspenso", que no es más que una y otra vez suspensión de básicas necesidades, violencia, la que traduce en la corrupta violentación de la ley, de las Leyes Básicas, y muertes por doquier, que es igual a todas las muertes por doquier que establece cada negligencia- decía, el fin de la política , como científica actividad que es, por ende como filosófica actitud que supone, es lograr el entendimiento de la época: por lo que jamás puede tener por lo más ambicioso a los "Modos del Pensamiento", ya que éstos suponen, éstos son para el entendimiento-entre-época o entre las épocas periodos y etapas... por lo que el entendimiento resulta ser en los filósofos una "fase", cual "fases del entendimiento" como sucesión intelecto-evolutiva de las épocas, a los que les asignan grandes períodos a los que llaman, a los que llamo "ciclos de la razón" de un modo de pensamiento (ésto significa que la historia y los sucesos no son leídos cronológicamente, sino de acuerdo a procesos intelectuales distribuidos al azar a la largo y a lo ancho de lo que el ser de lo humano ha elaborado, los que luego son colados ordenadamente según el criterio de la nueva orentatio que supone la filosofía)

¿Pero dónde se mete, la actividad política, a los ciclos de la razón (pregunta tendenciosa si la hay) si éstos no representan en sus psiquis a aquello que comprende, como fuerza comprensora , al entendimiento, ubicado según el fin de esta actividad en la cima de las aspiraciones del sistema nervioso? Bueno, es muy sencillo de responder: así como para la Alta Política el pensamiento representa al fluido psíquico que sirve para disolver todas las contrariedades a las que naturalmente nos somete el medio, el ambiente, el clima cultural, etc, la razón es tenida por "fase" y las instancias, por "ciclos". En ésto al menos yo puedo observar la razón del vértigo, del por qué tanto vértigo a la hora de saltar por la defensa de los intereses nacionales un Embajador ante las Naciones Unidas, la razón del no necesario detenerse sentimental en muchísimas de las ideas que nos dejan inmóviles: he comprendido la razón por la que toda alta actividad política pura puede o cree poder "resolver" de un santiamén, de una instancia, lo que para la filosofía es motivo de Gran Problema: cuando el más íntimo ser determinó una actividad, al realizarla con todo el ser lo liberó (mi caso). Ahora es libre de elegir toda actividad, la que sabe, le condicionará.

C

Llegado el caso de una filosofía que pase a la política, ¿fingirá, tendrá que fingir interés por el entendimiento entre las partes como fin, tendrá que fingir el otrora filósofo trastocado en político el hecho de no darle lo mismo el que lo entiendan o no le entiendan? No (sin es que estamos hablando de lo mismo, de la psiquis, de un mecanismo psíquico transmutado en polìtico). Si, en cambio, hay vil fingimiento cuando no la psiquis y si el sujeto es quien cambia de actividad (a la que le da el horrible rango de vil quehacer).

(Texto íntegro en el primer libro de la Cofradía del M. A. R. a presentarse próximamente en la ciudad de La Paz)

domingo, 17 de mayo de 2009

Seminario - Análisis Lógico Formal del 2º encuentro

Esta vez decidí con sólida prestancia dividir en dos, netamente bien diferenciados, el contenido y el modo en que se forjan ésta clase de disertaciones creativas, debido a que es la creatividad del modo de pensar la máxima expresión de un espíritu libre que ansía dimensionar su potencial, en busca del viento y la transparencia.
Hacia el 8.000 retroceden los glaciares al norte de Los Alpes, reaparecen los bosques, y en ellos reaparecen los renos más fortificados, aparecen como manadas.
El cazador compite con ellos en cuanto a la apropiación del espacio vital, se niegan una y otra vez, de generación en generación, asegurando la traba mental a consciencia, a instalarse a orillas de los ríos y lagos o junto al litoral para vivir sólo de la pesca y el sembrado pseudo-recolectivo. ¿Por qué se niegan, por què no llegar a ser sedentarios? (inmóviles, anti-traslatorios, anti-rotatorios) Porque muy bien suponen que su muy elaborado paradigma, al que denominan Señor De Los Animales, los conceptualizaría, los vería como sucedáneos de fáciles presas, algo que le fastidia, porque se pierde la posibilidad de una organización que gire en torno al Principio de la solidaridad, Solidaridad Mística protectora-preservadora de la increíble diversidad en todas sus formas.
¿En base a qué se organizaría (lejana sospecha la de la ordenación) el montón apiñado en un mismo tierra (un mismo conclave o territorio va a ser aquél que se tendrá por sagrado, más adelante)? ¿No iría, no tendría que forzosamente aparecer por transmutación aquél (aquélla circunscripción, aquélla definición) que dijese ser el Señor De Los Animales él mismo en persona y figura humana cual teriomorfización y hasta antropomorfizacón de las fuerzas constitutivas primordiales? ¿No debería resquebrajarse la materia energética para dar lugar al híbrido de poder y tiranía?¿No se forjaría, mucho antes que la piedra y los metales, un sistema de castas tal cual lo padecemos hoy filtrado a través de todos los ámbitos que requieren de compleja comunicabilidad y discreción cultural? ¿Sabrían distinguirse de llegar a ser presas de sí mismos?
Y, con respecto a la Solidaridad Mística, los menos avasallados por temeridad, ¿sabrían hacer de ella algo más que un simple solidarismo asistencialista cargado de veneno en el extremo de las flechas acuciantes (ya que no se refiere al todo, sino a la totalidad de la especie particular –primer prejuicio a favor de la raza sin cruza- lo que, en gran medida, niega la bendición incondicional de la biodiversidad, la riqueza y abundancia plena de los sucesos de orden cósmico -¿qué importa la historia en relación a los sucesos de orden cósmico?, o mejor ¿qué importa la historia desligados de ellos?
Por lo tanto ya nosotros nos preguntábamos, ya desde aquél remotísimo primer encuentro hace un mes atrás qué se desencadenaría ante la multiplicación de presas pequeñas, cómo iría de dividirse el alimento de no llegar a saciar a todos… nos preguntamos qué sucedería ante la ausencia de prosperidad de grandes, fornidos y difíciles animales en estado de naturaleza (que contrastan con los entristecidos en reservas).
Por habernos centrado en renos y cervatillos, por no continuar con todo desplazamiento cíclico y aferrarse a la primera opción que salió al paso (acampar para pescar y cazar criaturitas sensibles como gatitos, perritos y conejitos, cuando no “criarlos”, conservarlos en encierro privados de experiencia de vida, de existencia sobre la faz …) Una crueldad inaudita emergió de la selva bajo el vestido del bien, y la evolución.
Preservar la necesidad de sobrante nutricional para todos también implicó al par el hecho de que más cofrades de la aventura perecieran en el camino sinuoso de la caza justificada, a modo de intercambio. Pero nadie podría dudar que ello implicó, a su vez, una organización comunitaria, sana, regeneradora, por permanecer el conjunto dotados de las mismas circunstancias, o famélicos, o bien alimentados y fuertes, capaces de dar discusión a las estrategias de supervivencia.
Como en auténticas comunidades “en peligro” nómade, la persuasión política radicaba en la idea de ir sorteando, superando hacia el interior de sí misma el miedo y el temor de una vida al natural, lo que significa poder alcanzar la sabiduría.
La templanza del carácter, esto es la imposibilidad de que surja una bestia humana, un cazador depravado, un miserable, un ruin y déspota asqueroso, es lo que inmuniza de criminalidad y desafuero. De aquí que a los descendientes de dicho carácter, a los filósofos, les valga la pena, como prioridad, el hacerse, el rehacerse de un criterio de selección que restituya la justicia , que reestablezca y asegure el pacto vital con el equilibrio geológico.

La segunda parte la consagramos a una crítica de la posibilidad de filosofía cristiana, quedando a solas en el recinto vacío, lloré mi última debilidad.

Erwin Galliussi
En La Paz, a 17 días del mes de mayo de 2009.