lunes, 14 de septiembre de 2009

La des-adaptación retrocedente

A raíz de dos vertientes que llegaron alternativamente hasta mi en el mismo proceso de tiempo, decidí producir el ensayo que trabajé en este precioso quinto encuentro, titulado "Sobre la Insólita e Inconsciente afirmación": me refiero al contacto con Darío (D. Blanco), y a parte de lo acaecido en el nuevo taller literario de la Cofradía del MAR (Movimiento Artístico Revolucionario) que resultó ser el desencadenante más pasional, ya que yo reaccioné con el ensayo por la estupidez de las posturas de algunos talleristas vertidas allí.

Pautada su presencia para esta ocasión, tal como me pasó con Guido, a Darío le pedí que, fundamentalmente hable desde él, desde su experiencia profesional anclada a una necesidad supra-profesional de encontrar un sentido superior en el desenvolvimiento de las pautas laborales: hablo de una consciencia extraordinaria del lugar que se ocupa directamente relacionada a los muchos lugares posibles que se frustran para muchos. Bien: su experiencia relativa a la política del reciclado (él es un joven Lic. en Ciencias Políticas) fué ganándose un resquicio en mi consciencia, siempre inexperta, y ligada a la evasión de este mundo cargado de bajón, de desánimo y maledicencia.
Mantuvimos una sola reunión conversada; allí nos conocimos, nos vimos las caras por primera vez, pero eso bastó para reconocernos como parte de la misma lucha, sorprendido yo, que siempre me tuve por volado, sin contacto real con la vida que, siento siempre pasa por encima de mi, burlándose de mis calificativos para con su falta de evolución.
Y recuerdo que al día siguiente, al asistir al Taller, escuché decir, escuché justificar, escuché afirmar ésta insólita opinión: la gente se adapta a la basura.
Sólo sé que mi pulso, un tanto tembloroso, comenzó a apuntar ideas sin hilación defendiéndose de tal ofensa. Y así nació, en el transcurso de los días y las tardes y las noches siguientes, el hijo primogénito que llegó al mundo para exorcizar las fallas conceptuales y hacerle justicia a los Grandes Pensadores que se preocuparon de hablar bien, o callar para siempre.

Primero había titulado "Sobre la Insólita e Inconsciente afirmación que dice que gran parte de la humanidad en rigor se adaptó a la convivencia con lo residual-contaminante". Luego, al darme tanta pero tanta bronca tal hacerme la idea de ello, decidí que lo mejor era titular como quedó, debido a que era tan evidente que en ese contexto tóxico la noción genuina, y divina de Adaptación no cuaja, no dice ni reconoce nada, repito, allí. Por lo que sólo se hace patente Lo insólito inconsciente.
Yo no voy a hacer un desarrollo, ya que la exponencia y la complementareidad con mi invitado están aquí mismas, en estas columnas de audio del Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche, aptas para ser reproducidas en su "aula virtual", y hasta más susceptible de ser pensadas que en un verdadero aula, allí en la Casa de la Cultura paceña, debido a que los internautas disponen de la posibilidad del infinito, mientras que los que ponen el cuerpo siempre disponen de nuestras energías discursivas propias del flujo intransferible que acontece de persona a persona, y como unidad de los presentes, en mágico encantamiento irrepetible.

Así que, permítaseme hacer públicas algunas preguntas muy pertinentes que por escrito me formularon para ser tratadas en el interior de mi morada. Y ésta es una en particular, es una que no alcanzó a ser tratada durante el tiempo de asistencia, y que, enhorabuena, voy a compartir con los que están leyendo estas impresiones generales que siempre realizo luego de haber hecho lo que sé hacer: renegar de los filósofos e historiadores que no se liberan, que se atan a paradigmas hermenéuticos. A mi no me gusta eso, por lo que no puedo dejar de disgustarme cuando las fuerzas que deberían ingresar en el ejercicio filosófico se quedan fuera, cuál Sócrates desconocido para los suyos, ya que éste siempre se atrevía a entrar, y sólo jugaba al difícil cuando la servidumbre y hasta los ilustres iban a exortarlo entrar de una vez.

Una de mis seminaristas, entonces, me solicita que aclare aquello de la "des-adaptación", y añade, en un interesante vínculo, si ésta se produce en el inconsciente astral o universal. Pues bien, voy a extraer textual del ensayo dicha hipótesis, debido a que me gusta que los textos hablen por sí mismos: "¿Pero qué grado de degradación y bajeza intelectual debe tener un ser humano como para llevar al inconsciente astral -y agrego, a su participación involuntaria en el ciclo de la naturaleza- la naturalización de lo irregenerable. Eso es lo grave, lo más preocupante. Tomar como "natural" al detenimiento del ciclo regenerativo, equivale, es un proceso de des-adaptación retrocedente, porque la buena y rica experiencia humana, histórica sobre la faz de la tierra, obtuvo su mejor despliegue en torno a la sabiduría y a lo que milenios después pudo, por ello mismo, racionalizar como "esencia", fondo "último en donde reside la verdad más pura, lo des-afectadamente más verdadero y continuo sin alteración, al modo de ciclo (es más, su razón misma -no sólo la instrumental-, sus valores de verdad debieron incorporar la lógica del orden retornal para no agotarse -tempranamente- y no caer en la insignificancia suicida..."
Bueno, dejo abierto el debate universal. Respecto a mi seminarista, me ocuparé detenidamente de sus interrogantes: se lo merece, por haber extraído un nudo de cuestión.

E. G. 12 de septiembre de 2009.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Galliussi y Blanco, “Una respuesta conjunta a un problema único”

Acerca de la problemática de la generación de espacios de autonomía individual y colectiva, como así también, de la autogestión de los sectores sojuzgados y más vulnerables de este sistema quisiéramos expresar ciertos puntos de discrepancias al respecto:

Galliussi: Que la robótica intervenga en el sector económico, en el residual, es más bien, hoy por hoy, un ideal, una utopía, y una necesidad, no nos olvidemos de ésto. Ahora bien, esta problemática en ninguna medida nos evade al derecho capital de la sustracción de una fuente de ingresos de los sectores vulnerables que, en la actualidad, hacen lo que deberían hacer las máquinas. Es decir, ante el avance de lo correcto (del apartar, del contacto humano a lo toxico) aparece la necesidad de transferir esta actividad económica a otro sector. Sabemos que, sin embargo, para muchos, el avance tecnológico supone la posibilidad de un mundo sin gente, de un mundo más concentrado y más déspota que el actual. Esto hay que tenerlo en cuenta, porque cuando filosofamos, nos ubicamos en las antípodas de un pensamiento semejante: lo hacemos por el ser del hombre. Que ésto quede claro.

Darío: Si bien expresamos la negativa de una adecuación del hombre a convivir y trabajar de la basura, no podemos ignorar que ciertos sectores vulnerables han encontrado como “estrategia de supervivencia” la revalorización del desecho, como “insumo” que alimenta el sistema. Sin embargo, esta alienación del reciclador informal, a laborar un material riesgoso a su salud para convertirlo en nuevo producto de consumo en el “circulo industrial”, no hace más que afirmar que no ha logrado alcanzar condiciones de posibilidad para la autogestión, sino que meramente su labor se reduce a una fuente de ingresos que cubre el ciclo de su reproducción vital, quitando todo carácter de “trabajo” que lo inscriba al mundo y vaciando su vinculación con otros a no más que un interés de cambio. No político.

Galliussi: Habrá que ir transfiriendo entonces el dominio del ideal tecnológico al sector socio-económico más bajo, para que las clases populares asciendan por su parte al dominio sociológico propio de las esferas medias y altas. Esta “transferencia antropológica”, que no se deja sustituir por las máquinas, sino que las hace parte de su complementariedad funcional al genero de vida en la salud, es lo que hay que empezar a hacer prontamente y sin demora dentro del marco que trasciende la política ambiental, la política tecnológica y cualquier otra clase de política acotado a un campo determinado para transformarse en una revolución cultural, diferente a cualquier otra que haya existido en el tiempo histórico.

Darío: No puede, entonces, dejar de pensarse en cómo la ficción liberal no establece un instrumento de gobierno que posibilite condiciones de posibilidad para establecer una autonomía e igualdad entre los individuos, pues mientras permite que en esta sociedad civil el homo economicus sea rey del camino de abundancia, condena a los menos "eficientes" hacia una servidumbre, y aquellos "no adaptados", hacia la muerte.

Panorama General, Ecología y Política

Dada la posibilidad de realizar una charla de reflexión sobre la problemática de la basura o los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) y su particular vinculación con la actividad socio-económica y cultural de la comunidades contemporáneas, me pareció interesante trabajar en este seminario en una dimensión socio-politica que permitiera pensar cómo el actual arte liberal de gobernar ha institucionalizado ciertas prácticas de intervención desde el Estado en su vinculación con la sociedad y, particularmente, cómo afecta este modelo de pensamiento gubernamental en la temática de la basura que, tanto como problemática se ha convertido en la misma medida en un gran negocio para ciertos grupos de poder instalados en la sociedad actual.

Por lo tanto, me pareció fundamental el planteo previo de Erwin sobre una verdadera desadaptación del hombre a los ciclos fundamentales de la naturaleza, donde el artificio humano supera con creces las etapas de nacimiento y muerte de vastas generaciones humanas, desafectado del mundo contemporáneo de sus generadores, pero que al constituirse en una problemática, como es la basura, ha abierto un discurso nefasto y difundido sobre una posible adaptación del hombre a un entorno en putrefacción y que permite la continuidad de generación de artificios no biodegradables. Por ello, será necesario remarcar el rechazo a este discurso, que sustentan ciertos teóricos aliados al modelo productivo industrial y pregonar por una vuelta del hombre a la naturaleza, de una adaptación a su naturaleza.

A continuación se planteo cómo el pensamiento neoliberal de estas décadas ha fundamentado una relación entre el Estado racional con la sociedad civil. Una vinculación que permite el ejercicio del poder del gobierno o del Soberano sobre los individuos que constituyen su campo de soberanía, en tanto que sujetos de derecho, pero no así sobre sus relaciones y lazos económicos que mantengan entre sí. Esto augura un espacio que será irreductible al poder, constituido por los lazos de beneficios recíprocos entre los individuos económicos; los homo economicus constituyen la clave de un pensamiento de libremercado en el que las inexpugables leyes economicas-racionales permiten a las tendencias de demanda y oferta determinar la supervivencia de los agentes más aptos, en favor de una eficiencia y eficacia “de conjunto”. De esta manera, el arte liberal de gobernar permite una frugalidad en el ejercicio de poder, pues en aquellos espacios que se constituyen como mercados, la intervención será siempre perjudicial, siempre desviada, por lo que contraproducente al interés egoísta y racional del hombre económico que determinará con mayor exactitud qué es lo que considera ventajoso para él y por lo tanto sería para el conjunto.
Una gubernamentabilidad de este tipo dispondrá que la decisión que se arrogan las esferas burocráticas-administrativas sobre la gestión “sustentable” de los RSU sea cotejada a la libre competencia entre los actores económicos más eficientes del “mercado de la basura”, desentendiéndose de los perjuicios que generaría a aquellos otros sujetos sociales que encuentran en el desperdicio humano una fuente de ingresos: microemprendimientos sociales de reciclado, centros de acopiadores, recicladores informales. Es decir, se les negaría el acceso a su quizás última fuente de ingresos a sectores ampliamente arrasados por el flagelo del desempleo, el hambre y el analfabetismo. ¿Qué ocurriría con estos sectores? ¿Podría ser que, justamente, este arte liberal de gobierno deje morir a estos sujetos sociales colectivos? O, en todo caso, ¿palearía la situación con medidas biopolíticas que se fundamenten en la mera “normalización” de sus contextos, permitiendo la mera reproducción de la vida: subsidios, copas de leche, “tallerización de la pobreza”?

De estas pautas del libre mercado directamente relacionadas a una forma liberal de gobierno, se disparó en mi una segunda alerta ante esta incipiente actividad económica respecto al “mercado de la basura”. Este riesgo se encontraría en la apertura a nuevos nichos de corrupción que se arraigarían en la esfera burocrática-administrativa de la gestión “sustentable” de RSU.
Si bien ha sucedido la apertura democrática en la Argentina y la instauración del Estado de Derecho a partir del año 83, es notorio el mantenimiento de prácticas ajenas al ideario de la forma democrática de gobierno en amplios sectores administrativos, lo cual remarca la quiebra institucional que ha generado la intervención del ejército en el gobierno y su monopolio del poder político y la relación de patronato sobre la sociedad civil. Entonces, el Estado, si bien abierto a la participación y competencia entre partidos políticos desde el ‘83, sólo se ha encontrado expuesto a una “balcanización”. Balcanización en el sentido de fragmentación en “facciones” de intereses ajenas al respeto de los ideales de sujeción a un Estado de Derecho y sí, en cambio, sujetas a vínculos de pertenencia a neo-corporaciones que mantienen un estrecho vínculo entre la esfera burocrática-política y la sociedad civil.
La constitución de círculos corporativos dentro de la esfera burocrática-politica del Estado, determina la posibilidad del ejercicio del interés privado en desmedro del “interés público” siempre legitimado por el grupo de pertenencia que garantiza un “circulo de impunidad”. Este círculo corporativo burocrático-político será el que estará en contacto con la sociedad civil y sus actores económicos, los cuales al constatar la práctica diferente a la legal se movilizarán por su protección ante arbitrariedades que puedan afectar sus negocios. Esta situación puede constituir un caldo de cultivo propicio a la corrupción, donde las empresas que actúan en áreas de monopolio decisorio del Estado pueden llegar echar mano a intercambios económicos con los “políticos de negocios” para resguardar sus segmentos de mercado de interferencia de otras empresas.
Esto, si lo llevamos al nivel de la vinculación entre la esfera burocrática-administrativa que tiene a cargo la decisión monopólica sobre cómo desarrollar una gestión “sustentable” de los RSU en un arte liberal de gobernar, puede implicar la coalición entre sectores económicos monopólicos o carteles de empresas de gestión de residuos con el sector burocrático-político a través de un intercambio de recursos extra-legales apropiados por la corporación burocrática y el servicio de “protección” del mercado apropiado políticamente por las empresas, evitando toda otra injerencia de empresas que compitan en su negocio y las obliguen a reducir precios.

Lic. Darío Blanco Cariaga, 12 de septiembre de 2009.

lunes, 10 de agosto de 2009

Filosofía y Política: esquivos, complementarios o parte de lo mismo?

(Exposición vislumbrada en el cuarto encuentro del Seminario de Filosofía e Historia)

Yo fui contando detalladamente cómo comenzaron en mi las asociaciones mentales pertinentes al problema que se manifiesta en el título: fue una sensación muy gratificante, porque quedó en evidencia qué es realmente filosofar: partir de grandes inquietudes propias y no hacer como des-hace el sistema académico tradicional de los Estados “liberados” al patrón de la creación de las necesidades establecidas que ya nos dan “a priori” aquello que debe ser consumido por la lectura. No, hice todo lo contrario (porque vengo haciendo la mía, vengo cuidándome a mi mismo hace un tiempo interesante ya): esperé hasta tener 27 años –hoy cuento con unos 30- para que apareciera naturalmente en mi, sin forzar nada, la inquietud genuina, insalvable, inesquiva acerca de aquél Principio que me permita algún día, si participo de un proyecto excelente, no caer –como casi todos caen- en la lógica de la corrupción.
En el encuentro de ayer sábado expuse mejor, amparado en una producción textual, parte fundante de mi Teoría de los Modos Del Pensamiento Filosófico, y es una lástima que gran parte de la sociedad civil, a la que me digné en persona a invitar, no haya asistido ni siquiera con un representante (como en el caso de un importante sindicato ligado directamente a la educación: ¿qué pasa “docentes” que no pueden hacer docencia fuera del aula, que no pueden encarnar el conocimiento y su compromiso social intrínseco?) Así estamos… y se ve que en todos los ámbitos es igual. Una lástima, porque uno sigue creciendo y compartiendo este crecimiento con los más cercanos (que a esta altura ya son varios de los que vienen siguiendo responsablemente esta propuesta) mientras que al par uno se va alejando cada vez más de aquéllos que, en un primer momento, ingresaban dentro de una simpatía posible, y comienza a verlos como monstruos alienados sin voluntad (porque la voluntad demanda el impulso de la más preservada integridad, no la exterioridad más radical de la concepción de objeto, de cosa, de sindicato sin diálogo ni movimiento ni circulación interna -¿se ve, se nota cómo uno sin querer se va alejando más?-). La falta de ilusión me obliga a formarme esta opinión.
Bueno, aún restan dos encuentros prefijados más, y no quiero luego tener que atragantarme con mis palabras; así que voy a suspender mi enojo razonable hasta tanto me vuelvan a fallar, me vuelvan a dar su palabra de sinceridad y apoyo y luego… nada… la más absoluta nimiedad identificada con un gesto deshonesto.
Por lo demás, contento estoy de haber compartido el espacio de trabajo con mi amigo Guido Iglesias, el cual, desde su perspectiva de trabajador social, nos brindó la frescura de una experiencia reflexiva mechando teoría con su vivencia profesional, algo que le dio al seminario por primera vez el marco de la interdisciplinariedad y el tratamiento en conjunto de las preguntas y comentarios que, en la hora final, los asistentes se dignaron a formular, y nosotros a pensar y decir.

E. G.

Iglesias y Galliussi (respuestas conjuntas)

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4º Encuentro

domingo, 9 de agosto de 2009

Seminario de Filosofía e Historia: 4º encuentro




Filosofía, Historia y Política: Ser, formar parte y tomar posición

(Exposición vislumbrada en el cuarto encuentro - 08 de agosto de 2009)

Luego de recibir la invitación de Erwin Galliussi (coordinador del seminario de filosofía e historia que lleva adelante con un no menor esfuerzo) sentí que debía acercarme a la gente, al público desde conceptos centrales que otorgan sentido a las ciencias sociales; entre ellas el Trabajo Social, disciplina que dentro del campo de poder de las ciencias sociales y del saber en general trata de construir un avisón crítica de la sociedad, de lo que se entiende por Sociedad.
Entonces uno trata de comprender y explicar conceptos centrales como Cultura, poder, “lo neutral valorativo”, conceptos construidos a partir de experiencias personales y colectivas, desde la experiencia y la reflexión.
El desarrollo de las ideas de filósofos, intelectuales, dirigentes y cientistas como Maquiavelo, Marx, Habermas, Castoriadis y Luhmann fueron contrastadas con la realidad inmediata del sufrimiento social que vive nuestra sociedad actual.
Pero más allá de la teoría desarrollada intenté acercarles y con ello aproximarnos a la Reflexión de problemáticas sociales cercanas y “locales” desde una perspectiva filosófica e histórica que considere el dialogo entre épocas.
Las discusiones que se suscitaron luego rondaron dos ejes muy importantes que rigen nuestra sociedad: los factores de uso múltiple como el dinero y el conocimiento. Si se quiere: bienes que pueden acumularse y disponerse por los sujetos para lograr algún tipo de deseo personal o colectivo. Nos dirigimos desde ese punto hacia la crítica de los valores y principios que rigen la cultura, las distinciones morales y las practicas sociales. ¿Se puede hoy generar un mecanismo que garantice la efectividad de un sistema de valores compartido universalmente? ¿Como es posible? ¿Es posible? Los límites de la razón y la reflexión nos hicieron detener en el análisis de una institución fundamental para la generación del conocimiento (allí donde se refugian los intelectuales para poder transformar algo de este mundo): la universidad.
El compromiso político de los intelectuales debe dirigirse a detectar los puntos donde el poder deja aberturas (esa abertura que para los griegos de la Antigüedad era una forma de nombrar al Caos). Sin duda alguna el intelectual no debe limitarse a decir que es lo que se debe hacer sino también a tomar posición en cada manifestación de Orden establecido; hacer cuerpo de aquello que lo sojuzga a él o su prójimo, lo que sometió a sus antepasados como así también lo que puede llegar a oprimir a las futuras generaciones. Hoy nos enfrentamos a grandes y pequeños desafíos, el camino no se termina, se rehace constantemente, los procesos duelen pero también propician el placer y la felicidad. Ha sido un gusto incomparable poder compartir estos momentos y gentes tan hermosas como la ciudad de La Paz.

Guido J. C. Iglesias

sábado, 8 de agosto de 2009

“Lo hermoso y lo horrible” se conjugan en la Filosofía

El Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche lleva adelante en La Paz un Seminario de Filosofía e Historia coordinado por Erwin Galliussi. “El filosofar es paradójico en sí mismo: se descubre lo más hermoso… pero emana lo más horrible de las aproximaciones a la verdad”, afirma Galliussi en una entrevista que trascribimos a continuación.
¿Cuáles son las principales ideas que sustentan este Seminario?
Bueno, yo creo que en primer lugar la idea subyacente a estos encuentros es la de Dignidad, el eje intrínseco por donde pasan mis ganas de hacer algo, es decir, no simplemente como una noción perteneciente a la ética moderna (o la ética en general), no tratada o trabajada temáticamente, abiertamente, sino supuesta, tenida por supuesta en todas las cosas que digo y que pienso, que trato de decir y de pensar.
Luego, si se me pregunta analíticamente cuáles son las principales ideas-base que yo voy desarrollando, deberé decir que la espiritualidad del hombre y las sociedades prehistóricas han calado hondo en mí, sobre todo porque demuestran que el proceso evolutivo y de maduración intelectual se ha detenido o sofrenado dramáticamente, y que debido a ello se hace indispensable acompañar al impresionante avance de la ciencia y la técnica con el redescubrimiento de las nociones y especulaciones primigenias, ya que, según entiendo, ambas se complementan. Y el ejemplo básico lo hallamos en la inconsciencia ambiental y humana que se produjo (y se sigue produciendo) con la aparición de lo industriable; ¡claro!, decimos “revolución” industrial o científica, sin considerar que la misma debería haber sido parte de un proceso genealógico, de un desenvolvimiento progresivo de la unidad de la consciencia. Lo que no sucedió pero a lo que estamos llamados a reintegrar o recomponer.
¿Con qué panorama se encuentra el participante de este ciclo?
No podría responderte a eso si yo creyera que son simples espectadores, o jueces, pero como muy bien decís la idea es que todos los asistentes, dentro de ciertos cánones y pautas establecidas, aprenden a participar, esto es, aprendan a pensar, puedan pensar, es decir, puedan, según su voluntad, romper ciertos esquemas mentales que nos sujetan a una misma o única “realidad” que, al par, parece que siempre se nos escapa. Pero, respondiendo específicamente, el panorama es desolador: la explicación está dada en lo que dije antes: el deseo de dignificar el conocimiento de lo acontecido provoca que se vean y muestren ciertas cosas que no estábamos habituados a considerar. El filosofar es paradójico en sí mismo: se descubre lo más hermoso… pero emana lo más horrible de las aproximaciones a la verdad.
¿Por qué alguien tendría que participar de este curso de Filosofía?
Porque contribuye a formarnos como ciudadanos con derechos universales. Si no existieran estas propuestas no me cabe la más mínima duda que dentro de un par de años, ante la debilidad y malformación del sistema educativo oficial, la indigencia cultural sería tan pero tan grande que hasta la noción de individuo (y no ya la de ciudadano) perdería peso y legitimidad social hasta mutar hacia un neoesclavismo existencialista carente de perspectiva hogareña, no ya comunitaria ni local ni nacional ni universal, ¿se entiende?
¿Qué me podés decir del libro “La desaparición de los Dioses”, de Sergio Bergallo, que se presentará en el mes de octubre en La Paz?
Es un libro sorprendente, sorprendente no tanto por su contenido filosófico en sí (como sí lo ha sido su “Fragmentos De Ciencia Mágica”) sino por su contenido histórico: de verdad sorprenden todos los edictos y todas las formas mentales del aparato de desmonte y aniquilación de la espiritualidad politeísta. Creo que hay que leerlo como crítica a todas las formas del fascismo en general, y no tanto enroscarse en los crímenes y castigos de la autoridad eclesiástica, ya que el tiempo ha pasado y la convulsión y la vergüenza han hecho mella hacia el interior del pontificado cuando las sucesivas generaciones fueron enterándose de esto que ahora, gracias a un ciudadano común, amigo de la historia y del pensamiento, está saliendo a la luz para todos. ¡Y es que todos tenemos derecho a enterarnos y saber!, porque todos votamos, y por ende todos torcemos el rumbo, y también todos vamos siendo cada vez más responsables de lo que nos sale mal.
Espero que no seamos infames y comprendamos esto.
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