sábado, 8 de mayo de 2010

Organizamos curso de Ecología con Brailovsky

El próximo viernes 14 de mayo se realiza en La Paz un Curso de Capacitación en Ecología dictado por el profesor Antonio Elio Brailovsky. Tiene reconocimiento del Consejo General de Educación (CGE).

El Curso está reconocido por el CGE y posee puntaje para los distintos niveles educativos (RES. Nº 3130/09).
Será En el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la escuela Nº 3 Domingo French el día viernes 14 de mayo.
El curso tiene un costo de $ 25 y es presentado por la Asociación de Educadores de Entre Ríos (ASEER); en La Paz es organizado por la Asociación Civil Jauretche (ACJ) con el auspicio de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de La Paz.
INSCRIPCIÓN: Dirección de Medio Ambiente (España y Vieytes) de 9 a 11 Hs. o a los teléfonos 425398 y 421524.
Se destaca que Antonio Elio Brailovsky es Escritor y economista, especializado en Historia ambiental. Algunos libros publicados por él: Historia de las crisis argentinas (1982); Memorias Verdes (1990); Verde contra verde: la difícil relación entre economía y ecología (1991); La ecología en la Biblia (2005); Historia Ecológica de Iberoamérica: de la Independencia a la Globalización (2009).

lunes, 19 de octubre de 2009

EL PRÓLOGO NO ESCRITO DE “La Desaparición de Los Dioses”

(uno de los tantos prólogos posibles)

¿Por qué comenzar por Justino para un prólogo no escrito a “La Desaparición de Los Dioses”? Porque San Justino (mediados S. 2 D.C) es el primero que tergiversa y modifica sustancialmente el término “hereje”, haciéndole ser lo que actualmente es (y lo que fue a partir de entonces): algo muy pero muy peyorativo, discriminante, que nada tiene que ver con lo fundamental de donde proviene en rigor el término: la palabra griega “haíresis” designa una “elección”, nada más y nada menos; en el judaísmo “heburah” era, también, elección, sólo que bien orientada,por la tradición proféfita, a la práctica de una vida espiritual más profunda, más mística. Lamentablemente nosotros en castellano ya no podemos pensar “la herejía” como un discipulazgo, como un seguimiento filosófico a Escuelas y Maestros: esto es gracias a Justino, asumámoslo.

Pero eso no es todo. Este primero de los padres apologistas griegos, que murió en Roma alrededor del año 165, fue invitado, precisamente a esa “capital del mundo” por el obispado de Pío (142-157), bajo el gobierno del emperador Elio Adriano, para “esclarecer” las ideas de los cristianos conducidos por el obispo Higinio, antecesor de Pío: puede verse en esto, además, el origen de la servidumbre intelectual a favor del Imperio, ya que, en todo caso, los edictos imperiales no van a ser más que “interpretaciones” políticas de una “verdad” religiosa: que el gobierno diga “dementes y delirantes”, según entiendo supone que quienes lo asesoran intelectualmente lo dejen entrever de alguna manera; es decir 200 años antes del edicto de Tesalónica seguramente Justino ya consideraba como tales a Cerdón, Marción, y el célebre gnóstico Valentín, sus “rivales” por el que le pagaban para que lo sean. Esto es algo muy personal que, sin embargo, afirmo.

Y es más: hasta Hegesipo, el último familiar consanguíneo de Jesús al frente de la Comunidad (antecedido por Simeón Bar Cleophas, primo de Jesús, antecedido a su vez por Santiago, el “hermano del Señor”) los cristianos jacobistas o judeocristianos eran los más cercanos a la comunidad de los gnósticos, que nacen como tales precisamente por ser expulsados del ceno de aquélla (hacia el 80 -90), no por separar a Dios Padre del demiurgo o creador del mundo, sino por entender que existen enseñanzas ancestrales (los misterios inefables de la Regeneración-en-Dios) muy anteriores a Platón o Pitágoras: lo que demuestra que la filosofía es el camino de unidad, y no las rivalidades que responden a diferentes versiones de lo mismo.
Luego Justino consagra como única corriente autorizada a los “Doce” o protocatólicos conducidos por Pedro, que ya desde el vamos debió sufrir el suicidio en la comunidad (el de Judas Iscariote, oscuros motivantes) y la muerte (de Santiago hijo de Zebedeo).
Entre sus obras literarias, la más destacada, sus dos “Apología”, anteriores a “Diálogo con Trifón”, van dirigidas a los emperadores Antonio Pío (138-161) y a su sucesor Antonio Vero (161-169). Esto lo dice todo.

E. G.
erwingalliussi.blogspot.com

6º encuentro Seminario Filosofía e Historia - Audio

2 Bergallo


1 Galliussi

viernes, 2 de octubre de 2009

Presentación del libro: La desaparición de los dioses

10 de octubre - Casa de la Cultura - Hora: 20

El libro La desaparición de los dioses. Consecuencias de la alianza del Imperio romano con el Cristianismo triunfante, del filósofo Sergio Bergallo, hace referencia al momento histórico en que el cristianismo cristiano católico fue declarado como religión única y obligatoria para todos los pueblos del Imperio romano, el 28 de febrero del año 380, considerando "dementes y delirantes" a todos aquellos que no ajustaran a dicho culto.
A partir de allí se sucedieron los decretos imperiales que fueron dando cuenta de los paganos, judíos, samaritanos, magos, ateos y cristianos no católicos (los llamados "herejes") e incluso los católicos que se opusieron al régimen instaurado. El castigo consistía, según los casos, en la pena de muerte, el destierro, la confiscación de bienes, el encarcelamiento y la tortura.
Detrás de cada decreto, firmados por los emperadores, se hallaba la influencia de un santo, obispo o doctor de la Iglesia en el poder, que a su vez se inspiraban para ellos en los textos de la Biblia misma. El libro cita todas las fuentes al respecto.
Es necesario aclarar que no sólo se impuso un culto religioso sino una forma de pensar, sentir y actuar, que abarcaba todas las instancias de la vida pública y privada. De allí que la Sección Segunda del libro se ocupe de la represión del cuerpo y de la sexualidad, la degradación de la mujer, la condena de los espectáculos públicos y la legitimación del orden social injusto (con los clérigos como los nuevos integrantes de la clase privilegiada), incluida la bendición de la esclavitud.
El mismo esquema dogmático y represivo que se aplicó por vez primera con semejante fuerza y alcance entre los siglos IV y VII d.C., se repetirá luego en varios momentos de nuestra historia, como las Cruzadas, la Santa Inquisición, el sometimiento de los pueblos autóctonos por Europa y luego por los gobiernos nacionales en los diversos continentes, el nazismo y la represión de nuestros gobiernos militares, especialmente el último.
El libro también estudia los diversos judaísmos y cristianismos, de tal modo que se demuestra cómo una sola de esas vertientes se transformará en la dominante superando, desgraciadamente, a las líneas más abiertas y tolerantes. Se dedica así una sección al Jesús histórico, los evangelios apócrifos y las comunidades cristianas no oficiales, cuyo mensaje quedaría sepultado por el culto único y excluyente, como también se lleva a cabo un recorrido de la Biblia donde se ponen en evidencia aquellos libros donde se termina justificando todo esto, y aquellos que ofrecían un camino diferente.
Toda la historia de los pueblos de Occidente y cercano Oriente quedará marcada por aquel decreto y sus consecuencias, hasta nuestros días.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La ocupación industrial del campo

En la Globalización Económica Capitalista, es decir, en la IV Guerra Mundial, el "enemigo" es el planeta mismo, no sólo sus habitantes mayoritarios, también todo lo que contiene: la naturaleza (…)

Los Pueblos originarios a nivel mundial (con más de 300 millones de almas) están asentados en zonas que poseen el 60% de los recursos naturales del planeta. La reconquista de esos territorios es uno de los objetivos principales de la guerra capitalista (…)


“La guerra de conquista”, subcomandante insurgente Marcos, 2007.


En el 5º encuentro del Seminario de Filosofía e Historia, organizado por el Cehaj, Galliussi y Blanco expusieron ideas sobre la forma en que la Revolución Industrial contaminó escandalosamente las urbes, generando cierto acostumbramiento en los burgueses (Burgos) que creían pagar así el costo de la modernidad.
El Aire (ej. smog), la Tierra (ej. basurales a cielo abierto) y el Agua (ej, Riachuelo) dejarían de ser en el inconciente colectivo aquellos elementos primordiales de los que hablaban los filósofos griegos para pasar a ser, simplemente, recursos habitualmente contaminados.
Ya a mediados del siglo XX llegó a nuestros oídos la denominada Revolución Verde (o genética) que vendría a mitigar el hambre en el mundo, principalmente en el Continente Negro -así llaman a África las potencias mundiales.
Hace menos de una década (con el denominado modelo neoliberal) ingresa al Mercosur el fenómeno transgénico, es decir, semillas modificadas genéticamente que son reproducidas por medio de sistemas equivalentes al tipo industrial y utilizando esencialmente máquinas (topadoras, sembradoras, cosechadoras, tractores, cuatriciclos, camionetas 4x4 y sistemas GPS, en fin, tecnologías mecánicas y de avanzada: informáticas y satelitales).
Sorprendió aquí, hablamos de la zona del monte espinal que abraza a la llanura pampeana, sorprende, digo, la rapidez con que se realizó la conquista de ese lugar saludable, casi libre de pecados que era el campo; algo parecido a la mediática “Familia Ingalls” o los bonachones de “Bonanza”; el campo resultó transformado en un territorio colonizado ya por multinacionales que producen vegetales para alimentar chanchos que comerán los millones de chinos comunistas o para llenar tanques de combustibles de autos “ecológicos” europeos. Monsanto, Syngenta, Cargill y Los Grobo, por nombrar algunos, están más preocupados por fundar la República Unida de la Soja que por palear el hambre de los nativos del Mercosur.
Lo mismo pasó en África hace varios años atrás.
Ahí están los Estados nacionales y los Bloques regionales usurpados por facciones empresarias que delinean estrategias a nivel global: los muchachitos piensan en grande.
El desembarco de Los Transgénicos en nuestro país fue un trámite fácil impulsado desde la Secretaría de Agricultura de la Nación liderada por un dirigente peronista abatido por el poder (F. Solá). Cabe destacar que el expediente impulsado por la corporación Monsanto en dicha Secretaría estaba en su 80 % escrito en inglés.
El resultado de la implantación del nuevo sistema productivo rural está a la vista: desempleo y éxodo rural hacia el conurbano más cercano.
Antes, o paralelamente, hay un ensañamiento descontrolado contra la naturaleza: desmontes, fumigaciones, reducción de tierras para pasturas de ganado vacuno e instalación de modernos feedlot –caben los ejemplos de la comunidad de Saladillo, en la zona pampeana, y la de La Paz, en Entre Ríos, que fueron golpeadas fuertemente por la contaminación del engorde de vacas a corral. Recomiendo la lectura del libro –o el documental- “El mundo según Monsanto” de la investigadora francesa Marie-Monique Robin.
Siendo invitado a un encuentro sobre “Efectos de las fumigaciones” en Rosario del Tala (2008) organizado por el Grupo de Reflexión Rural (GRR), pude vislumbrar claramente el desastre ecológico que se ha desplazado de la urbe a la zona rural.
Allí, también se reflexionó sobre el fuerte conflicto Campo – Gobierno nacional, centrado en el cobro de derechos de exportación a los granos y carnes (retenciones) y desconociendo (desinformando) el transfondo criminal contra la naturaleza y la cultura que este nuevo sistema de producción esconde. El militante social Jorge Rulli lo explica muy bien en su libro “Pueblos fumigados” (2009).
En un video intitulado “Viaje a la tierra de los Sin Tierra” (2004) pude ver como el Movimiento de trabajadores Sin Tierra (MST) plantea “la vuelta al campo” de los pobres de la ciudad (villas, favelas) reconstruyendo así un nuevo ciclo en busca de sus ancestros desplazados.
El MST procura organización, trabajo, educación, salud, vivienda, propiedad individual y colectiva; y formación política a aquellos valientes que dejan las miserias de la marginalidad y se atreven voluntariamente a reconquistar su tierra nativa.
Creación de nuevas comunidades (asentamientos), descompresión de las urbes, ocupación efectiva del territorio rural nacional, utilización de energías alternativas, presentación de nuevas lógicas de vida, entre otras propuestas, serían posibles salidas que el mismo Estado nacional (o el Bloque regional) impulse para que seamos nosotros los que forjemos nuestro Destino sino queremos que las corporaciones sean nuevamente las que terminen planificando, además de las ciudades, nuestro campo.

M. Faure
La Paz, 14 de septiembre de 2009.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La des-adaptación retrocedente

A raíz de dos vertientes que llegaron alternativamente hasta mi en el mismo proceso de tiempo, decidí producir el ensayo que trabajé en este precioso quinto encuentro, titulado "Sobre la Insólita e Inconsciente afirmación": me refiero al contacto con Darío (D. Blanco), y a parte de lo acaecido en el nuevo taller literario de la Cofradía del MAR (Movimiento Artístico Revolucionario) que resultó ser el desencadenante más pasional, ya que yo reaccioné con el ensayo por la estupidez de las posturas de algunos talleristas vertidas allí.

Pautada su presencia para esta ocasión, tal como me pasó con Guido, a Darío le pedí que, fundamentalmente hable desde él, desde su experiencia profesional anclada a una necesidad supra-profesional de encontrar un sentido superior en el desenvolvimiento de las pautas laborales: hablo de una consciencia extraordinaria del lugar que se ocupa directamente relacionada a los muchos lugares posibles que se frustran para muchos. Bien: su experiencia relativa a la política del reciclado (él es un joven Lic. en Ciencias Políticas) fué ganándose un resquicio en mi consciencia, siempre inexperta, y ligada a la evasión de este mundo cargado de bajón, de desánimo y maledicencia.
Mantuvimos una sola reunión conversada; allí nos conocimos, nos vimos las caras por primera vez, pero eso bastó para reconocernos como parte de la misma lucha, sorprendido yo, que siempre me tuve por volado, sin contacto real con la vida que, siento siempre pasa por encima de mi, burlándose de mis calificativos para con su falta de evolución.
Y recuerdo que al día siguiente, al asistir al Taller, escuché decir, escuché justificar, escuché afirmar ésta insólita opinión: la gente se adapta a la basura.
Sólo sé que mi pulso, un tanto tembloroso, comenzó a apuntar ideas sin hilación defendiéndose de tal ofensa. Y así nació, en el transcurso de los días y las tardes y las noches siguientes, el hijo primogénito que llegó al mundo para exorcizar las fallas conceptuales y hacerle justicia a los Grandes Pensadores que se preocuparon de hablar bien, o callar para siempre.

Primero había titulado "Sobre la Insólita e Inconsciente afirmación que dice que gran parte de la humanidad en rigor se adaptó a la convivencia con lo residual-contaminante". Luego, al darme tanta pero tanta bronca tal hacerme la idea de ello, decidí que lo mejor era titular como quedó, debido a que era tan evidente que en ese contexto tóxico la noción genuina, y divina de Adaptación no cuaja, no dice ni reconoce nada, repito, allí. Por lo que sólo se hace patente Lo insólito inconsciente.
Yo no voy a hacer un desarrollo, ya que la exponencia y la complementareidad con mi invitado están aquí mismas, en estas columnas de audio del Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche, aptas para ser reproducidas en su "aula virtual", y hasta más susceptible de ser pensadas que en un verdadero aula, allí en la Casa de la Cultura paceña, debido a que los internautas disponen de la posibilidad del infinito, mientras que los que ponen el cuerpo siempre disponen de nuestras energías discursivas propias del flujo intransferible que acontece de persona a persona, y como unidad de los presentes, en mágico encantamiento irrepetible.

Así que, permítaseme hacer públicas algunas preguntas muy pertinentes que por escrito me formularon para ser tratadas en el interior de mi morada. Y ésta es una en particular, es una que no alcanzó a ser tratada durante el tiempo de asistencia, y que, enhorabuena, voy a compartir con los que están leyendo estas impresiones generales que siempre realizo luego de haber hecho lo que sé hacer: renegar de los filósofos e historiadores que no se liberan, que se atan a paradigmas hermenéuticos. A mi no me gusta eso, por lo que no puedo dejar de disgustarme cuando las fuerzas que deberían ingresar en el ejercicio filosófico se quedan fuera, cuál Sócrates desconocido para los suyos, ya que éste siempre se atrevía a entrar, y sólo jugaba al difícil cuando la servidumbre y hasta los ilustres iban a exortarlo entrar de una vez.

Una de mis seminaristas, entonces, me solicita que aclare aquello de la "des-adaptación", y añade, en un interesante vínculo, si ésta se produce en el inconsciente astral o universal. Pues bien, voy a extraer textual del ensayo dicha hipótesis, debido a que me gusta que los textos hablen por sí mismos: "¿Pero qué grado de degradación y bajeza intelectual debe tener un ser humano como para llevar al inconsciente astral -y agrego, a su participación involuntaria en el ciclo de la naturaleza- la naturalización de lo irregenerable. Eso es lo grave, lo más preocupante. Tomar como "natural" al detenimiento del ciclo regenerativo, equivale, es un proceso de des-adaptación retrocedente, porque la buena y rica experiencia humana, histórica sobre la faz de la tierra, obtuvo su mejor despliegue en torno a la sabiduría y a lo que milenios después pudo, por ello mismo, racionalizar como "esencia", fondo "último en donde reside la verdad más pura, lo des-afectadamente más verdadero y continuo sin alteración, al modo de ciclo (es más, su razón misma -no sólo la instrumental-, sus valores de verdad debieron incorporar la lógica del orden retornal para no agotarse -tempranamente- y no caer en la insignificancia suicida..."
Bueno, dejo abierto el debate universal. Respecto a mi seminarista, me ocuparé detenidamente de sus interrogantes: se lo merece, por haber extraído un nudo de cuestión.

E. G. 12 de septiembre de 2009.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Galliussi y Blanco, “Una respuesta conjunta a un problema único”

Acerca de la problemática de la generación de espacios de autonomía individual y colectiva, como así también, de la autogestión de los sectores sojuzgados y más vulnerables de este sistema quisiéramos expresar ciertos puntos de discrepancias al respecto:

Galliussi: Que la robótica intervenga en el sector económico, en el residual, es más bien, hoy por hoy, un ideal, una utopía, y una necesidad, no nos olvidemos de ésto. Ahora bien, esta problemática en ninguna medida nos evade al derecho capital de la sustracción de una fuente de ingresos de los sectores vulnerables que, en la actualidad, hacen lo que deberían hacer las máquinas. Es decir, ante el avance de lo correcto (del apartar, del contacto humano a lo toxico) aparece la necesidad de transferir esta actividad económica a otro sector. Sabemos que, sin embargo, para muchos, el avance tecnológico supone la posibilidad de un mundo sin gente, de un mundo más concentrado y más déspota que el actual. Esto hay que tenerlo en cuenta, porque cuando filosofamos, nos ubicamos en las antípodas de un pensamiento semejante: lo hacemos por el ser del hombre. Que ésto quede claro.

Darío: Si bien expresamos la negativa de una adecuación del hombre a convivir y trabajar de la basura, no podemos ignorar que ciertos sectores vulnerables han encontrado como “estrategia de supervivencia” la revalorización del desecho, como “insumo” que alimenta el sistema. Sin embargo, esta alienación del reciclador informal, a laborar un material riesgoso a su salud para convertirlo en nuevo producto de consumo en el “circulo industrial”, no hace más que afirmar que no ha logrado alcanzar condiciones de posibilidad para la autogestión, sino que meramente su labor se reduce a una fuente de ingresos que cubre el ciclo de su reproducción vital, quitando todo carácter de “trabajo” que lo inscriba al mundo y vaciando su vinculación con otros a no más que un interés de cambio. No político.

Galliussi: Habrá que ir transfiriendo entonces el dominio del ideal tecnológico al sector socio-económico más bajo, para que las clases populares asciendan por su parte al dominio sociológico propio de las esferas medias y altas. Esta “transferencia antropológica”, que no se deja sustituir por las máquinas, sino que las hace parte de su complementariedad funcional al genero de vida en la salud, es lo que hay que empezar a hacer prontamente y sin demora dentro del marco que trasciende la política ambiental, la política tecnológica y cualquier otra clase de política acotado a un campo determinado para transformarse en una revolución cultural, diferente a cualquier otra que haya existido en el tiempo histórico.

Darío: No puede, entonces, dejar de pensarse en cómo la ficción liberal no establece un instrumento de gobierno que posibilite condiciones de posibilidad para establecer una autonomía e igualdad entre los individuos, pues mientras permite que en esta sociedad civil el homo economicus sea rey del camino de abundancia, condena a los menos "eficientes" hacia una servidumbre, y aquellos "no adaptados", hacia la muerte.