viernes, 25 de junio de 2010

Un 26 de junio del año 2002... en Democracia

En el año 2001 la crisis económica, el corralito financiero, el malestar generalizado, que se expresó en sucesivos saqueos, provocaron una ruptura del orden social que el Presidente De la Rúa intentó frenar declarando el Estado de Sitio. Como respuesta, el día 20 de diciembre miles de vecinos de Buenos Aires y sus alrededores salieron para protestar golpeando ollas. Este “cacerolazo” congregó a más de 30.000 personas en la Plaza de Mayo y frente al Congreso. Esta vez, gran parte de la sociedad le hizo frente al pasado oponiéndose al Estado de Sitio. La respuesta fue la represión de los manifestantes. Sin apoyo político, De La Rúa debió renunciar y abandonó la Casa Rosada dos años después de asumir.
Durante diciembre de 2001 y enero de 2002 el país atravesó una intensa crisis política. En pocos días, a De La Rúa le sucedieron varios presidentes. Estábamos frente a un Estado que no podía resolver la profunda crisis de legitimidad en la que se encontraba. Hago memoria y la frase que aparece asociada a mi recuerdo de esos días es “Que se vayan todos.... que no quede ni uno solo”.

Ya habían terminado las clases y entonces no pude compartir con mis alumnos esos momentos tan difíciles. En marzo habíamos vuelto al aula y en los chicos había una gran necesidad de hablar de lo que había pasado. Eran muchas las preguntas, pero por sobre todas las cosas, sentían miedo y hablaban de represión y recordaban las terribles imágenes de aquel 20 de diciembre. Muchos de los chicos hablaban de la represión policial en la Plaza de Mayo como parte de la herencia que nos había dejado la dictadura. Y repetían que los argentinos habíamos salido a la calle para hacerle un “golpe de Estado” al gobierno de De La Rúa. Esta vez, la noción de Golpe de Estado no estaba asociada a los militares. Por supuesto que después de unos días la noticia que iba a tapar este horror tenía que ver con la economía: el “corralito financiero”.

Seguramente, si hoy le preguntamos a un adolescente ¿qué fue el corralito? va a poder contestarnos, pero si le preguntamos que pasó el 20 de diciembre de 2001 no tendremos la misma suerte.
En medio de esta grave crisis asumió Eduardo Duhalde, quien completó el período presidencial iniciado por De La Rua. Las tensiones sociales se profundizaron. El asesinato de dos militantes populares (Maximiliano Kosteki y Darío Santillán) en una manifestación en el marco de una feroz represión por parte de las fuerzas de seguridad reavivó el miedo de que el fantasma de la dictadura volviera a aparecer.

En ese momento el pasado se presentó frente a nosotros, la basura que estaba debajo de la alfombra quedó al descubierto. Fue una de las crisis más profundas que tuvimos que afrontar, porque las causas no eran únicamente económicas o políticas: los ciudadanos nos encontramos frente a un Estado que había perdido legitimidad. Pero ésta no había sido arrancada por una dictadura, sino que se había perdido porque los mismos políticos no habían sido capaces de sostenerla.

(fragmento de Historia Oral. Relatos y Memorias. Editorial Maipue. autora: Laura Benadiba)

jueves, 20 de mayo de 2010

Repensar el Ciclo Bicentenario


Prof. Marcelo Faure
Podemos consensuar que la embestida anticolonialista en Latinoamérica comienza con la gran insurrección indígena liderada por Tupac Amaru en 1780 en los Andes centrales y que se extiende del Cuzco hasta las fronteras de Tucumán al sur y hasta parte del Virreinato de Nueva Granada al norte.
En 1781, la insurrección de los comuneros en Nueva Granada discute la estructura política y social española, donde los sectores más postergados de la región se rebelan contra los abusos del poder colonial.
Como bien dice Fernando Bossi, “ambas insurrecciones serán aplastadas a sangre y fuego por las tropas colonialistas. Sus líderes ejecutados salvajemente y la pacificación sólo llegará en base a la aplicación del método del terror”.
Si bien estas dos insurrecciones no planteaban directamente la independencia de la metrópolis, sí cuestionaban profundamente el orden colonial.
El levantamiento de los negros en Haití, que en enero de 1804 declaran la independencia tras derrotar a los ejércitos imperialistas de Francia, España e Inglaterra, vuelve a marcar el camino del nuevo mapa político americano.
En junio de 1806, tropas inglesas se apoderan de Buenos Aires y tras un corto triunfo inicial son derrotadas por las milicias locales que reconquistan la ciudad.
“La gloria se la llevaron las milicias urbanas, el pueblo y un desconocido Liniers, cuya valentía lo llevaría a reemplazar al desacreditado virrey Sobremonte”, señala Diego Schroeder.
Ahí, el clero juró obediencia y las principales familias porteñas, beneficiadas por el libre comercio, compartían con británicos fiestas y banquetes.

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sábado, 8 de mayo de 2010

Organizamos curso de Ecología con Brailovsky

El próximo viernes 14 de mayo se realiza en La Paz un Curso de Capacitación en Ecología dictado por el profesor Antonio Elio Brailovsky. Tiene reconocimiento del Consejo General de Educación (CGE).

El Curso está reconocido por el CGE y posee puntaje para los distintos niveles educativos (RES. Nº 3130/09).
Será En el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la escuela Nº 3 Domingo French el día viernes 14 de mayo.
El curso tiene un costo de $ 25 y es presentado por la Asociación de Educadores de Entre Ríos (ASEER); en La Paz es organizado por la Asociación Civil Jauretche (ACJ) con el auspicio de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de La Paz.
INSCRIPCIÓN: Dirección de Medio Ambiente (España y Vieytes) de 9 a 11 Hs. o a los teléfonos 425398 y 421524.
Se destaca que Antonio Elio Brailovsky es Escritor y economista, especializado en Historia ambiental. Algunos libros publicados por él: Historia de las crisis argentinas (1982); Memorias Verdes (1990); Verde contra verde: la difícil relación entre economía y ecología (1991); La ecología en la Biblia (2005); Historia Ecológica de Iberoamérica: de la Independencia a la Globalización (2009).

lunes, 19 de octubre de 2009

EL PRÓLOGO NO ESCRITO DE “La Desaparición de Los Dioses”

(uno de los tantos prólogos posibles)

¿Por qué comenzar por Justino para un prólogo no escrito a “La Desaparición de Los Dioses”? Porque San Justino (mediados S. 2 D.C) es el primero que tergiversa y modifica sustancialmente el término “hereje”, haciéndole ser lo que actualmente es (y lo que fue a partir de entonces): algo muy pero muy peyorativo, discriminante, que nada tiene que ver con lo fundamental de donde proviene en rigor el término: la palabra griega “haíresis” designa una “elección”, nada más y nada menos; en el judaísmo “heburah” era, también, elección, sólo que bien orientada,por la tradición proféfita, a la práctica de una vida espiritual más profunda, más mística. Lamentablemente nosotros en castellano ya no podemos pensar “la herejía” como un discipulazgo, como un seguimiento filosófico a Escuelas y Maestros: esto es gracias a Justino, asumámoslo.

Pero eso no es todo. Este primero de los padres apologistas griegos, que murió en Roma alrededor del año 165, fue invitado, precisamente a esa “capital del mundo” por el obispado de Pío (142-157), bajo el gobierno del emperador Elio Adriano, para “esclarecer” las ideas de los cristianos conducidos por el obispo Higinio, antecesor de Pío: puede verse en esto, además, el origen de la servidumbre intelectual a favor del Imperio, ya que, en todo caso, los edictos imperiales no van a ser más que “interpretaciones” políticas de una “verdad” religiosa: que el gobierno diga “dementes y delirantes”, según entiendo supone que quienes lo asesoran intelectualmente lo dejen entrever de alguna manera; es decir 200 años antes del edicto de Tesalónica seguramente Justino ya consideraba como tales a Cerdón, Marción, y el célebre gnóstico Valentín, sus “rivales” por el que le pagaban para que lo sean. Esto es algo muy personal que, sin embargo, afirmo.

Y es más: hasta Hegesipo, el último familiar consanguíneo de Jesús al frente de la Comunidad (antecedido por Simeón Bar Cleophas, primo de Jesús, antecedido a su vez por Santiago, el “hermano del Señor”) los cristianos jacobistas o judeocristianos eran los más cercanos a la comunidad de los gnósticos, que nacen como tales precisamente por ser expulsados del ceno de aquélla (hacia el 80 -90), no por separar a Dios Padre del demiurgo o creador del mundo, sino por entender que existen enseñanzas ancestrales (los misterios inefables de la Regeneración-en-Dios) muy anteriores a Platón o Pitágoras: lo que demuestra que la filosofía es el camino de unidad, y no las rivalidades que responden a diferentes versiones de lo mismo.
Luego Justino consagra como única corriente autorizada a los “Doce” o protocatólicos conducidos por Pedro, que ya desde el vamos debió sufrir el suicidio en la comunidad (el de Judas Iscariote, oscuros motivantes) y la muerte (de Santiago hijo de Zebedeo).
Entre sus obras literarias, la más destacada, sus dos “Apología”, anteriores a “Diálogo con Trifón”, van dirigidas a los emperadores Antonio Pío (138-161) y a su sucesor Antonio Vero (161-169). Esto lo dice todo.

E. G.
erwingalliussi.blogspot.com

6º encuentro Seminario Filosofía e Historia - Audio

2 Bergallo


1 Galliussi

viernes, 2 de octubre de 2009

Presentación del libro: La desaparición de los dioses

10 de octubre - Casa de la Cultura - Hora: 20

El libro La desaparición de los dioses. Consecuencias de la alianza del Imperio romano con el Cristianismo triunfante, del filósofo Sergio Bergallo, hace referencia al momento histórico en que el cristianismo cristiano católico fue declarado como religión única y obligatoria para todos los pueblos del Imperio romano, el 28 de febrero del año 380, considerando "dementes y delirantes" a todos aquellos que no ajustaran a dicho culto.
A partir de allí se sucedieron los decretos imperiales que fueron dando cuenta de los paganos, judíos, samaritanos, magos, ateos y cristianos no católicos (los llamados "herejes") e incluso los católicos que se opusieron al régimen instaurado. El castigo consistía, según los casos, en la pena de muerte, el destierro, la confiscación de bienes, el encarcelamiento y la tortura.
Detrás de cada decreto, firmados por los emperadores, se hallaba la influencia de un santo, obispo o doctor de la Iglesia en el poder, que a su vez se inspiraban para ellos en los textos de la Biblia misma. El libro cita todas las fuentes al respecto.
Es necesario aclarar que no sólo se impuso un culto religioso sino una forma de pensar, sentir y actuar, que abarcaba todas las instancias de la vida pública y privada. De allí que la Sección Segunda del libro se ocupe de la represión del cuerpo y de la sexualidad, la degradación de la mujer, la condena de los espectáculos públicos y la legitimación del orden social injusto (con los clérigos como los nuevos integrantes de la clase privilegiada), incluida la bendición de la esclavitud.
El mismo esquema dogmático y represivo que se aplicó por vez primera con semejante fuerza y alcance entre los siglos IV y VII d.C., se repetirá luego en varios momentos de nuestra historia, como las Cruzadas, la Santa Inquisición, el sometimiento de los pueblos autóctonos por Europa y luego por los gobiernos nacionales en los diversos continentes, el nazismo y la represión de nuestros gobiernos militares, especialmente el último.
El libro también estudia los diversos judaísmos y cristianismos, de tal modo que se demuestra cómo una sola de esas vertientes se transformará en la dominante superando, desgraciadamente, a las líneas más abiertas y tolerantes. Se dedica así una sección al Jesús histórico, los evangelios apócrifos y las comunidades cristianas no oficiales, cuyo mensaje quedaría sepultado por el culto único y excluyente, como también se lleva a cabo un recorrido de la Biblia donde se ponen en evidencia aquellos libros donde se termina justificando todo esto, y aquellos que ofrecían un camino diferente.
Toda la historia de los pueblos de Occidente y cercano Oriente quedará marcada por aquel decreto y sus consecuencias, hasta nuestros días.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La ocupación industrial del campo

En la Globalización Económica Capitalista, es decir, en la IV Guerra Mundial, el "enemigo" es el planeta mismo, no sólo sus habitantes mayoritarios, también todo lo que contiene: la naturaleza (…)

Los Pueblos originarios a nivel mundial (con más de 300 millones de almas) están asentados en zonas que poseen el 60% de los recursos naturales del planeta. La reconquista de esos territorios es uno de los objetivos principales de la guerra capitalista (…)


“La guerra de conquista”, subcomandante insurgente Marcos, 2007.


En el 5º encuentro del Seminario de Filosofía e Historia, organizado por el Cehaj, Galliussi y Blanco expusieron ideas sobre la forma en que la Revolución Industrial contaminó escandalosamente las urbes, generando cierto acostumbramiento en los burgueses (Burgos) que creían pagar así el costo de la modernidad.
El Aire (ej. smog), la Tierra (ej. basurales a cielo abierto) y el Agua (ej, Riachuelo) dejarían de ser en el inconciente colectivo aquellos elementos primordiales de los que hablaban los filósofos griegos para pasar a ser, simplemente, recursos habitualmente contaminados.
Ya a mediados del siglo XX llegó a nuestros oídos la denominada Revolución Verde (o genética) que vendría a mitigar el hambre en el mundo, principalmente en el Continente Negro -así llaman a África las potencias mundiales.
Hace menos de una década (con el denominado modelo neoliberal) ingresa al Mercosur el fenómeno transgénico, es decir, semillas modificadas genéticamente que son reproducidas por medio de sistemas equivalentes al tipo industrial y utilizando esencialmente máquinas (topadoras, sembradoras, cosechadoras, tractores, cuatriciclos, camionetas 4x4 y sistemas GPS, en fin, tecnologías mecánicas y de avanzada: informáticas y satelitales).
Sorprendió aquí, hablamos de la zona del monte espinal que abraza a la llanura pampeana, sorprende, digo, la rapidez con que se realizó la conquista de ese lugar saludable, casi libre de pecados que era el campo; algo parecido a la mediática “Familia Ingalls” o los bonachones de “Bonanza”; el campo resultó transformado en un territorio colonizado ya por multinacionales que producen vegetales para alimentar chanchos que comerán los millones de chinos comunistas o para llenar tanques de combustibles de autos “ecológicos” europeos. Monsanto, Syngenta, Cargill y Los Grobo, por nombrar algunos, están más preocupados por fundar la República Unida de la Soja que por palear el hambre de los nativos del Mercosur.
Lo mismo pasó en África hace varios años atrás.
Ahí están los Estados nacionales y los Bloques regionales usurpados por facciones empresarias que delinean estrategias a nivel global: los muchachitos piensan en grande.
El desembarco de Los Transgénicos en nuestro país fue un trámite fácil impulsado desde la Secretaría de Agricultura de la Nación liderada por un dirigente peronista abatido por el poder (F. Solá). Cabe destacar que el expediente impulsado por la corporación Monsanto en dicha Secretaría estaba en su 80 % escrito en inglés.
El resultado de la implantación del nuevo sistema productivo rural está a la vista: desempleo y éxodo rural hacia el conurbano más cercano.
Antes, o paralelamente, hay un ensañamiento descontrolado contra la naturaleza: desmontes, fumigaciones, reducción de tierras para pasturas de ganado vacuno e instalación de modernos feedlot –caben los ejemplos de la comunidad de Saladillo, en la zona pampeana, y la de La Paz, en Entre Ríos, que fueron golpeadas fuertemente por la contaminación del engorde de vacas a corral. Recomiendo la lectura del libro –o el documental- “El mundo según Monsanto” de la investigadora francesa Marie-Monique Robin.
Siendo invitado a un encuentro sobre “Efectos de las fumigaciones” en Rosario del Tala (2008) organizado por el Grupo de Reflexión Rural (GRR), pude vislumbrar claramente el desastre ecológico que se ha desplazado de la urbe a la zona rural.
Allí, también se reflexionó sobre el fuerte conflicto Campo – Gobierno nacional, centrado en el cobro de derechos de exportación a los granos y carnes (retenciones) y desconociendo (desinformando) el transfondo criminal contra la naturaleza y la cultura que este nuevo sistema de producción esconde. El militante social Jorge Rulli lo explica muy bien en su libro “Pueblos fumigados” (2009).
En un video intitulado “Viaje a la tierra de los Sin Tierra” (2004) pude ver como el Movimiento de trabajadores Sin Tierra (MST) plantea “la vuelta al campo” de los pobres de la ciudad (villas, favelas) reconstruyendo así un nuevo ciclo en busca de sus ancestros desplazados.
El MST procura organización, trabajo, educación, salud, vivienda, propiedad individual y colectiva; y formación política a aquellos valientes que dejan las miserias de la marginalidad y se atreven voluntariamente a reconquistar su tierra nativa.
Creación de nuevas comunidades (asentamientos), descompresión de las urbes, ocupación efectiva del territorio rural nacional, utilización de energías alternativas, presentación de nuevas lógicas de vida, entre otras propuestas, serían posibles salidas que el mismo Estado nacional (o el Bloque regional) impulse para que seamos nosotros los que forjemos nuestro Destino sino queremos que las corporaciones sean nuevamente las que terminen planificando, además de las ciudades, nuestro campo.

M. Faure
La Paz, 14 de septiembre de 2009.