miércoles, 30 de mayo de 2012

Una Experiencia de “El Dr. Ramón Carrillo y la Identidad Argentina en Salud” - Parte 2

Una Experiencia de “El Dr. Ramón Carrillo y la Identidad Argentina en Salud”, por E.G (1) – Parte 2

Ya en casa, leyendo la gacetilla que el Dr. García había previsto para los espíritus curiosos que siempre quieren saber más acerca de algo, entendí cabalmente el Principio Rector de la frase (2), ya que la vida del primer Ministro de Salud Pública de la Nación Argentina muestra su testimonio patriótico de lealtad al pueblo argentino (su carrera era brillante en el mundo científico y académico, y sin embargo se entrega con todas sus fuerzas a la ejecución de una Revolución Sanitaria que, más allá de ser necesaria era, al mismo tiempo “un peligro” para los traicioneros conservadores diseminados en todos los órdenes de la sociedad y la política, que aparentemente “dejan hacer” hasta entramar un plan que ataque las causas mismas de lo que se ha hecho, llevándose todo puesto).

El caso era dilucidar, ahora, si sólo me quedaba o no con esto o volvía sobre el eje de mi pregunta inicial: ¿es posible derivar un nexo causal entre la falta de lealtad-entendida como traición- y la enfermedad –o la predisposición al deterioro de la salud? Seguramente la obra escrita de aquél que sacó de la vida subterránea a los humildes algo diría al respecto o haría qué pensar al respecto. ¿Se puede hacer algo para que la mayoría pueda prepararse para la lealtad?, siendo que siempre somos, en primera instancia, víctimas del deterioro de lo sanitario. ¿Qué es lo que tenemos que ir pensando aquéllos que pretendemos algún día hacernos cargo de esta ensalada?, ¿Qué la plata y sólo la plata alcanza para remediar este trastorno psico-histórico en el que estamos metidos?, ¿que la educación y sólo la educación más la plata son suficientes incentivos como para levantar este mástil alicaído en el que flamea mi bandera?, ¿o que la tecnologización es la vacuna en la escuela bien paga?
Si sólo rompemos con la “tradición hospitalaria” de los confinados (estructurada a través de una Teoría del Hospital que, según algunos, superaría la innovaciones teóricas de hoy), ¿cómo rompemos la “tradición” clientelar de nuestros días tan insertada en lo público y lo privado?¿Cómo seguir concibiendo como “paciente” a alguien que lo último que quisiera es esperar-paciente a que se vaya lo que le acucia? Si, se debe ser paciente, pero de hecho no se lo es –menos aún sugestionado por una virulencia - Yo le llamaría un “afectado” a alguien lo suficientemente responsable para no dejarse dominar por el clientelismo que te trata de “paciente”, o enfermo”, por esperar que te cure otro y no vos mismo (no dispone de ese otro –el médico, la ciencia, el curanderismo, el chamanismo- como lo que son, sólo medios (no se discute en éste caso si válidos o inválidos) y por ende a sí mismo sólo también como a otro medio por donde un saber determinado siempre es, a la larga, quien triunfa o no, es decir, no se toma a sí propio como posible causa de su cura y posible final (el organismo siempre es, en última instancia, quien termina librando las peores y mejores batallas contra los agentes patógenos, mientras el fármaco siempre es el auxiliar) sino que, relegando de este precioso potencial, “tendrá la última palabra” un agente exterior a lo que no está en él (3)
Hasta que no se revean estas cosas la lealtad misma quedará enajenada, porque sólo siendo leal a uno mismo se podrá comprender que ella no tiene nada que ver con la obediencia, ni con el fanatismo ciego: no se obedecen más que a los personales instintos depurados, y se es fanático de la vida, por lo que no hay razón para “hacerse el menos” ante nadie, ni para enceguecerse con ciertas ideas y razonamientos ávidos de digno tratamiento para nosotros.



(1) E. G. ergaliu@hotmail.com

(2) “La lealtad es cosa de la que todo el mundo habla y muy pocos practica, por la sencilla razón de que no es una posición espiritual al alcance de todo el mundo, ni todo el mundo está preparado para ser leal” (R.C)

(3) “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”

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